Qué documentos pide de verdad un factoring en Perú
Son dos documentos de empresa y uno de identidad. Todo lo demás que se suele pedir en el alta pertenece a otra conversación, y pedirlo antes de tiempo es la forma más eficaz de perder al cliente en la pantalla del expediente.
Casi todos los formularios de alta de un factoring piden de más. La lista larga sale del catálogo de tipos de documento que admite el sistema, no de lo que hace falta para decidir, y esas dos cosas no se parecen.
Para dar de alta a una empresa peruana que quiere ceder facturas, lo que se necesita son dos documentos de la empresa y uno de la persona.
Los tres
Certificado de Vigencia de Poder, emitido por SUNARP. Dice quién puede firmar en nombre de la empresa y hasta cuándo. Sin él no sabes si quien está cediendo la factura tiene facultades para hacerlo, que es exactamente el riesgo que un factoring no se puede permitir. Se pide en el portal de SUNARP.
Reporte Tributario para terceros, de SUNAT. Es el trámite 6995 en gob.pe, y lo descarga la propia empresa con su Clave SOL. La palabra importante es terceros: está diseñado para entregárselo a alguien de fuera, así que no hay que pedirle al cliente que comparta credenciales ni acceso a su buzón.
Documento de identidad del representante, por las dos caras. DNI, carné de extranjería o pasaporte.
Y eso es todo. El encabezado del estado de cuenta bancaria hace falta, sí, pero para transferir el desembolso: es un dato de cobro, no un requisito de admisión, y va en su propio sitio.
Lo que no va en el alta
Los PDT anual y mensual. La copia literal de la partida registral. La carpeta tributaria. La autorización para consultar centrales de riesgo.
Todos son documentos legítimos y en algún momento los vas a querer. Pero pertenecen a otra conversación: estudiar una línea de crédito, o abrir confirming. En ese momento el cliente ya está dentro, ya ha cobrado una operación y tiene un motivo concreto para molestarse en reunirlos.
Pedirlos en el alta convierte un formulario de cinco minutos en una tarea de una tarde, y la mayoría de las tardes no llegan. Merece la pena separar los documentos por para qué sirven —admisión o línea— y no meterlos todos en la misma pantalla porque el modelo de datos los tenga en la misma tabla.
Cada documento, con el enlace a dónde se saca
Esto parece un detalle de maquetación y no lo es. Una pyme que llega a la pantalla de documentación y no sabe dónde se pide un certificado de vigencia de poder no busca: cierra la pestaña.
Junto a cada documento tiene que ir una frase de qué es y un enlace a dónde se obtiene. Es la diferencia entre un expediente que se completa solo y uno que necesita que un ejecutivo llame por teléfono.
El listón: pedir poco y buscar el resto
La regla que seguimos es que al usuario solo se le pide lo que no se puede averiguar. Una cotización necesita siete campos:
identificador fiscal del cedente · importe de la operación · moneda · plazo de pago · identificador fiscal del deudor · correo · teléfono
Razón social, nombre comercial, actividad económica, estado y condición del contribuyente no se preguntan: se traen del padrón al escribir el RUC. Y los documentos que sí se suben deberían rellenar campos, no quedarse como adjuntos muertos que alguien tendrá que abrir a mano más adelante.
Cada campo que quitas del formulario es un cliente más que llega al final.