Cómo se lee una central de riesgos cuando el que pide no eres tú
Casi todo lo escrito sobre la clasificación de la SBS está dirigido a quien quiere arreglar su propio historial. Evaluar al deudor de una factura es otro trabajo: cambian las líneas que cuentan, cambia la ventana que se mira y cambia qué hace saltar la alarma.
Si buscas cómo se lee la clasificación de la SBS, todo lo que encuentras está escrito para una persona que quiere salir de una mala calificación. Es información útil y no es la tuya.
En una operación de factoring quien te importa no es quien pide el dinero, sino quien debe la factura. No te va a pagar el cedente: te va a pagar su cliente. Y evaluar a un tercero que ni siquiera sabe que lo estás mirando es un trabajo distinto.
Las cinco categorías, y una advertencia
El sistema tiene cinco categorías: Normal, Con Problemas Potenciales —CPP para todo el mundo—, Deficiente, Dudoso y Pérdida.
Aquí conviene un aviso, porque es donde más se equivoca lo que circula por internet: las tablas de días de atraso que verás publicadas corresponden a la cartera minorista, la de consumo, microempresa e hipotecario. Para créditos corporativos, a grandes empresas y a medianas empresas —que es la cartera donde suele estar tu deudor— la clasificación no sale de un contador de días, sino de la evaluación de la capacidad de pago del deudor.
Si necesitas el criterio exacto, está en la Resolución SBS 11356-2008. No lo resumas de memoria y no lo copies de un blog: es de las cosas que conviene leer en la fuente.
Qué líneas cuentan y cuáles no
Esto es lo que casi nadie escribe, y es lo que de verdad cambia tu decisión.
Cuando calculas los días de atraso de una empresa en el sistema financiero, no todas sus deudas dicen lo mismo sobre ella:
- Fuera: tarjeta de crédito y sobregiro bancario. Son instrumentos de tesorería del día a día. Una empresa sana se pasa de la fecha en una tarjeta con una facilidad que no dice nada de su solvencia, y meterlos en el cálculo llena tu cartera de falsos positivos.
- Dentro: arrendamiento financiero. Un leasing es una obligación con calendario, garantía y consecuencias. Si una empresa se atrasa ahí, se está atrasando en algo que le importa.
La misma empresa puede parecer impecable o preocupante según qué líneas metas en el cálculo. Merece la pena escribir esa definición y dejarla escrita, porque es el tipo de criterio que cada analista aplica de memoria y de forma distinta.
La ventana crece con la gravedad
Un mes en CPP hace dos años y un mes en Pérdida hace dos años no son la misma noticia. Cuanto más grave es la categoría, más atrás merece la pena mirar.
Las políticas que Pluxo trae por defecto usan ventanas escalonadas: CPP a doce meses, Deficiente a veinticuatro, Dudoso a treinta y seis, Pérdida a cuarenta y ocho. No es una obligación normativa, es una convención razonable, y como cualquier umbral del sistema se cambia desde la pantalla si tu comité opina otra cosa.
Lo que no funciona es mirar toda la historia con la misma lupa.
CPP no debería rechazar. Debería llamar a alguien
Una empresa que aparece en CPP no es una empresa que no paga: es una empresa sobre la que alguien tuvo una duda razonable. Esa distinción vale dinero.
Un motor que rechaza automáticamente a todo deudor con CPP deja fuera operaciones perfectamente financiables. Uno que las aprueba sin mirar acaba explicando en comité por qué nadie las revisó. La respuesta correcta casi siempre es la tercera: mandarla a la cola de análisis manual con la razón escrita al lado. Es la diferencia entre una regla fuerte y una débil.
Lo mismo pasa con superar la línea del deudor. No es motivo de rechazo; es motivo de que lo mire una persona.
Vencidos comerciales: lo que hay fuera del sistema financiero
La central de riesgos te cuenta cómo se porta una empresa con los bancos. No te cuenta cómo se porta con todos los demás, y ahí es donde suelen aparecer los primeros síntomas.
Cuando hablamos de vencidos comerciales estamos sumando cosas que no salen en el reporte de la SBS:
- Protestos no regularizados
- Deuda con SUNAT
- Deuda cierta con las AFP
- Deuda con operadores de telecomunicaciones
- Deuda comercial con otras empresas
Una empresa que le debe a la AFP de sus trabajadores está diciendo algo. Vale la pena escucharlo antes de adelantarle noventa días de una factura suya.
El resultado incómodo
Si aplicas criterios estrictos de verdad, la aprobación automática deja de ser la norma y pasa a ser la excepción. Casi todo cae en revisión manual.
Eso no significa que el motor esté mal calibrado. Significa que la cola de análisis es la operativa normal y no un caso borde, y que el trabajo del motor no es aprobar: es llegar a la cola con el expediente ya montado, la regla que lo mandó allí escrita, y el valor concreto que la incumplió. Un analista que abre un caso y entiende en diez segundos por qué lo tiene delante resuelve muchos más casos al día que uno que empieza de cero.